
Entre tus piernas y el frìo de la noche
mi cabeza descansa en una paz inmortal
en el regazo de tu abrazo me vuelco
mientras tu cuerpo pregunta por el que vendrà.
Las letras se plasman inundadas de tedio
temblorosas se escrìben en un mismo renglòn
las làgrimas ruedan mojando la hoja
de un llanto que no es mìo, ni tuyo, que es de Dios.

2 comentarios:
Muy bonito y ya lo sabes... pero y pa' cuáno algo nuevo? Besos.
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